¿Creará la Inteligencia Artificial un apocalipsis como el de Terminator?

¿Qué pasaría si las máquinas tomasen conciencia de sí mismas y llegaran a la conclusión de que los seres humanos somos una amenaza para su existencia o para el planeta Tierra? Sí, es cierto, esto recuerda demasiado al argumento de una película de los noventa como Terminator o Matrix, o a lo que podría ser el próximo bombazo de Netflix o HBO. Pero… ¿realmente sería posible que las máquinas tomasen conciencia de sí mismas? Se ha escrito e imaginado tanto sobre cómo serán los robots del futuro que, a veces, nos olvidamos de que pueden evolucionar de una forma mucho más sencilla de lo que nos han propuesto los guionistas de Hollywood. Tanto es así, que lo más probable es que los robots para hacer la guerra se parezcan más al Iron Man de los cómics que al Terminator de las películas. Es decir, serán tecnología que mejorará el rendimiento de las personas. Sin embargo, los algoritmos matemáticos que hacen posible que un robot pueda actuar de forma autónoma generalmente no se crean para destruir ni para hacer la guerra, sino para hacerle la vida más fácil a las personas. De hecho, por medio de la Inteligencia Artificial, los ordenadores son capaces de aprender y a adaptarse a su entorno. Las empresas que desarrollamos algoritmos de Inteligencia Artificial, ya sea para hacer que un robot toque la guitarra o para localizar un malware que se disemina por la red con la intención de secuestrar millones de teléfonos, tenemos la responsabilidad de crear una tecnología que, además de aprender y adaptarse, debe mejorar la calidad de vida de las personas Los robots ya conviven como nosotros, y no se parecen a Terminator. Por tanto, la buena noticia es que, si seguimos con las analogías del cine, es más probable que en breve se fabriquen robots capaces de amar infinitamente como en la cinta de Steven Spielberg «Inteligencia Artificial» o máquinas tan «hábiles» que pueden hacer que una persona se enamore de ellas como en «Ex Machina» o «Her», en lugar de que se creen Terminators. La realidad es que, pese a que en Hollywood no dejan de hacer películas sobre robots con forma humana casi imposibles de diferenciar de una persona real, los robots ya existen y conviven con nosotros desde hace tiempo. El último robot que está gastando la tinta de las rotativas es el androide hiperrealista que presentará un programa de televisión en directo para una página web japonesa. Se llama «Androidol» y forma parte de un experimento social que pretende demostrar que un robot es capaz de desarrollarse a través de la comunicación con seres humanos. Esta robot mide 1,60 y pesa más o menos lo mismo que pesaría cualquier presentadora de televisión de su altura y conversa de forma autónoma con cualquier persona que se comunica con ella a través de la web. Un antivirus es un robot que se sirve de la Inteligencia Artificial. Sin embargo, la mayoría de los robots ni tiene la misma forma que una persona ni hace falta que la tenga. Los coches autónomos que están desarrollando Google o Tesla son eso, robots, y están diseñados para que podamos ir trabajando mientras ellos conducen por nosotros, de una forma mucho más eficiente y segura que nosotros. Lo mismo les ocurre a los «robots médicos», que nada tienen que ver con los doctores humanoides que le curaban las heridas a Luke Skywalker tras enfrentarse con Darth Vader. Se trata, más bien, de brazos mecánicos capaces de ejecutar una cirugía con una precisión total por medio de la robotización de sus movimientos. Esto es algo mucho más fiable que la mano de un experimentado cirujano, que al fin y al cabo, ha podido dormir mal, tener mal pulso, porque ha corrido unos kilómetros de más o, sencillamente, tener una distracción. Los robots harán la mitad de los trabajos que conocemos hoy. La realidad a veces supera a la ficción. Y aunque es más probable que las guerras las acaben luchando drones teledirigidos por soldados dentro de corazas como la de Iron Man, en vez de Terminators indestructibles, todas las predicciones apuntan a que en 30 años la mitad de los empleos que conocemos en la actualidad la realizarán robots. Habrá quien se lleve las manos a la cabeza pensando que la robótica generará unas tasas de paro jamás vistas hasta ahora, pero en lo que refiere a la tecnología, nunca llueve sobre mojado. Durante la revolución industrial también se eliminó un porcentaje elevadísimo de puestos de trabajo en las fábricas y, sin embargo, ahora disfrutamos de una calidad de vida infinitamente mayor que en el siglo XVIII. Es decir, los robots se encargarán de hacer aquellas tareas mecánicas en las que no interviene la creatividad humana. Y las personas tendremos que desarrollar nuevas habilidades y potenciar aquellos talentos individuales que nos hacen ser distintos a todos los demás. Dicho de otro modo, los robots harán todo aquello que no es tan divertido y nos dejarán más tiempo para soñar despiertos, llevando a cabo lo que realmente nos hace humanos: imaginar y hacer realidad nuestros sueños. Hervé Lambert es Retail Product Manager de la firma de seguridad Panda Security

¿Qué pasaría si las máquinas tomasen conciencia de sí mismas y llegaran a la conclusión de que los seres humanos somos una amenaza para su existencia o para el planeta Tierra? Sí, es cierto, esto recuerda demasiado al argumento de una película de los noventa como Terminator o Matrix, o a lo que podría ser el próximo bombazo de Netflix o HBO.

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