Los maestros del Renacimiento veneciano desembarcan en el Museo Thyssen de Madrid

NANI F. CORES

  • El Renacimiento en Venecia. Triunfo de la belleza y destrucción de la pintura es una de las exposiciones de la temporada y podrá admirarse hasta septiembre.
  • Reúne casi un centenar de obras de artistas como Tiziano, Tintoretto, Veronés, Giorgione, Lotto o Jacopo Bassano.
  • Está comisariada por Fernando Checa, director del Prado entre 1996 y 2001.

María Magdalena peninente, de Tiziano

La tan socorrida Wikipedia define el síndrome de Stendhal como una enfermedad psicosomática que causa un elevado ritmo cardíaco, vértigo, confusión, temblor, palpitaciones, depresiones e, incluso, alucinaciones cuando el individuo está expuesto a obras de arte, especialmente cuando éstas son particularmente bellas o están expuestas en gran número en un mismo lugar.

Y ustedes se preguntarán, ¿a qué viene todo esto? Pues sacamos el tema a colación porque pudiera ser que la exposición que hoy nos ocupa tuviera a bien provocar o incitar a tal síndrome entre sus espectadores debido a la cantidad y la intensidad de hermosura que reúne por metro cuadrado.

Y es que el Museo Thyssen-Boernemisza se deja embriagar por los aromas de los canales y presenta, hasta el próximo 24 de septiembre, una de las exposiciones de temática clásica con más personalidad del verano: El Renacimiento en Venecia. Triunfo de la belleza y destrucción de la pintura.

Comisariada por Fernando Checa Cremades -catedrático de Historia del Arte de la Universidad Complutense y director del vecino Museo de Prado entre 1996 y 2001-, la muestra se consagra en cuerpo y alma al arte veneciano del siglo XVI y reúne casi un centenar de obras de artistas como Tiziano, Tintoretto, Veronés, Jacopo Bassano, Giorgione o Lotto. Vamos, lo que se dice una selección de infarto de los más grandes de aquella época.

De la National Gallery de Londres a la Galeria degli Uffizi de Florencia

Para darle forma, Checa ha conseguido aglutinar un extraordinario conjunto de pinturas (también hay algunas esculturas, grabados y libros) procedentes de colecciones privadas y museos como la Galleria dell’Accademia de Venecia, el Museo Nacional del Prado de Madrid, la Fondazione Accademia Carrara de Bérgamo, el Palazzo Pitti de Florencia, el Kunsthistorisches Museum de Viena, la Galeria degli Uffizi de Florencia, la Biblioteca Nacional de España, el Musée du Louvre de París o la National Gallery de Londres. El listado, sinceramente, impresiona. Sobre todo sabiendo que hay obras como Rapto de Europa de Veronés que solo había salido una sola vez con anterioridad del Palacio Ducal de Venecia.

La exposición intenta explicar a través de grandes obras de la época por qué Venecia explosionó en lo artístico durante los siglos XVI y XVII y creó su propia idea de belleza, basada en el color y la sensualidad y situada en las antípodas de las escuelas romana y florentina lideradas por Miguel Ángel y Rafael. Y para poner un hilo argumental a todo esto, el museo se ha alejado del habitual orden cronológico y ha puesto especial énfasis en ocho temas, protagonizados cada uno de ellos por los maestros que le dieron fama universal.

El primero de ellos, Entre Oriente y Occidente: la ciudad más bella del mundo pone a nuestro alcance la impactante Vista de Venecia, obra de Jacopo de’Barbari que mostró por primera vez en 1500 una ciudad a vista de pájaro de manera realista. Mientras que en Venecia y el sueño del clasicismo se enfatiza en la obsesión de los artistas de esta escuela por las ruinas clásicas, las bibliotecas y el coleccionismo de antigüedades y su aparición como fondo en muchos retratos de la época.

Los ideales de juventud y belleza femenina

Pero el súmmum de esta búsqueda de la perfección llegará en la dos salas siguientes. En Belleza y melancolía del Renacimiento veneciano se trata el sueño de la juventud a través del llamado ‘retrato del joven melancólico’ de diversos autores como Giorgione, Bernardino Licinio, Giovanni Cariani y Lorenzo Lotto. Por su parte, Imágenes venecianas de la mujer extiende sus tentáculos por varios temas: el retrato femenino idealizado; obras que tienen a Venus, la diosa de la belleza, como protagonista o que bien rozan el extremo místico recreando la figura de la Magdalena. Es aquí donde podremos admirar trabajos de Palma el Viejo, Lambert Sustris y nos toparemos de frente con dos obras que nos dejarán sobrecogidos: el Rapto de Europa de Veronés, considerada una de las pinturas más importantes del Renacimiento; y la Magdalena que Tiziano tenía en su estudio y a la que, supuestamente, murió abrazado.

En los siguientes apartados de la exposición, El brillo del poder y Pastorales venecianas se da cancha a la presencia militar y la importancia del palacio del noble en cuadros de Carpaccio, Tiziano, Giulio Romano, Veronés y Palladio, por un lado; y a la naturaleza idealizada y las estampas religiosas ejemplarizadas en algunas obras de Sebastiano del Piombo, Lorenzo Lotto, Palma el Viejo, Jacopo Bassano o Tiziano.

El ocaso del Renacimiento toca uno de los grandes temas de la pintura veneciana, que no es otro que la creación de su propio estilo o técnica pictórica, esa que despreciaba el dibujo para centrarse en la pintura de manchas, los borrones o claroscuros y que casi todos los protagonistas de la exposición adoptaron al final de sus carreras. Por último, con Destrucción de la pintura llegamos al último capítulo de esta exposición: una sala vacía donde toda la atención recae en el sobrecogedor y poco conocido Cristo crucificado de Tiziano, que en su día fue propiedad de Felipe II y ahora descansa en el monasterio del Escorial. La solemnidad como punto final.

NANI F. CORES El Renacimiento en Venecia. Triunfo de la belleza y destrucción de la pintura es una de las exposiciones de la temporada y podrá admirarse hasta septiembre.Reúne casi un centenar de obras de artistas como Tiziano, Tintoretto, Veronés, Giorgione, Lotto o Jacopo Bassano.Está comisariada por Fernando Checa, director del Prado entre 1996 y 2001.La tan socorrida Wikipedia define el síndrome de Stendhal como una enfermedad psicosomática que causa un elevado ritmo cardíaco, vértigo, confusión, temblor, palpitaciones, depresiones e, incluso, alucinaciones cuando el individuo está expuesto a obras de arte, especialmente cuando éstas son particularmente bellas o están expuestas en gran número en un mismo lugar.Y ustedes se preguntarán, ¿a qué viene todo esto?

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