Hacia un único asistente virtual (o no)

Microsoft ha sido, durante años, el coco de la tecnología. No despertaba el glamour que sí lo ha logrado, casi desde su nacimiento, Apple. Pero en los últimos tiempos ha venido explorando nuevos terrenos como la «nube» o el hardware. Con buen resultado. La firma americana ha pivotado así desde el entorno PC -que sigue siendo fuerte- al teléfono inteligente -donde ya ha tirado la toalla- para reforzar su visión sobre los servicios empresariales. Y el mundo empresarial sigue siendo su gran baza. No obstante, sí ha experimentado un cambio importante con Cortana, su propio asistente virtual. La batalla de los asistentes inteligentes no ha hecho más que comenzada. Anclados en una percepción social que el software son muy limitados, los mayordomos virtuales mejoran sus prestaciones. Es posible gracias a la tecnología de Inteligencia Artificial, que han evolucionado mediante la incorporación de modelos de «machine learning» -aprendizaje automático- y, desde hace relativamente poco tiempo, sumando esfuerzos con el llamado «deep learning» -aprendizaje profundo- que aceleran la velocidad de comprensión. Cada propuesta tiene su propio maestro. Y tomando este tipo de software los principales fabricantes han encontrado en los altavoces inteligentes un lugar para la experimentación, recolección de datos y establecimiento de un nuevo centro neurálgico del hogar. Con ellos (Amazon Echo, Google Home, Apple HomePod…) se pueden controlar algunas funciones de aparatos electrónicos domésticos. Pero el objetivo es mucho más ambicioso. Estos sistemas «aprenden» constantemente de la información que recibe. Y cuantos más se usen, mejor se comportarán. Pero hay un problema. Esa concepción que hace que cada marca actúe por su propia cuenta de cara a alimentar y reforzar sus productos puede llegar a limitar su popularización. Microsoft y Amazon, ahora, han decidido aliarse para un bien común, compartir información. Ambas compañías han llegado a un acuerdo de colaboración para hacer compatibles a sus dos asistentes de voz, Cortana y Alexa respectivamente, y que una plataforma pueda abrirse desde la otra a través de comandos de voz. La transversalidad y horizontalidad como vector de ataque. Disponible a finales de este año, esta decisión permitirá así acceder a Alexa a través de Cortana desde ordenadores con Windows 10, seguidos de Android y iOS en el futuro. De manera inversa, también se podrá acceder a Cortana a través de dispositivos con Alexa como Amazon Echo, Echo Dot y Echo Show, sus dos nuevos integrantes de la familia. Esta medida de las compañías está pensada en los consumidores que utilizan ambos asistentes, con el objetivo de facilitar la integración en los dispositivos. Así, los usuarios de Cortana serán capaces de acceder a la tienda de Amazon.com, donde Alexa podrá gestionar sus pedidos, todo ello a través del asistente de Microsoft. Del mismo modo, los usuarios de Alexa tendrán acceso a todas las funciones de Cortana, como las que ayudan en la productividad o las que se centran en la gestión de calendario, vista de tareas del día y recordatorios basados en ubicación. Responderse y hablar entre sí ampliará sin duda la colección de opciones y posibilidades y, por tanto, complementar sus habilidades. ¿Confundirá al usuario? ¿Les imitarán? Lo que deberá hacer el usuario es pronunciar, por ejemplo, «Alexa, abre Cortana», para invocar al sistema de Microsoft y dictarle, por ejemplo, la lista de la compra. Es difícil replicar este modelo en el resto de marcas involucradas en el desarrollo de este tipo de software. Apple, que en los últimos tiempos sí ha coqueteado ligeramente con una mayor apertura de sus servicios, continuará probablemente librando su propia batalla con Siri, integrado en gran parte de su catálogo de productos (iPhone, iPad, Mac, AirPods y HomePod). Pero lo más seguro es que, pese a darle la llave a desarrolladores de terceros para incorporarlo a sus servicios, se descarta a día de hoy que siga los mismos pasos que Microsoft o Amazon. Google ha tenido un idea similar, dejando la posibilidad que se lleve a su esencia a otros «gadgets» como recientemente han hecho Panasonic, Sony o LG.

Microsoft ha sido, durante años, el coco de la tecnología. No despertaba el glamour que sí lo ha logrado, casi desde su nacimiento, Apple.

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