El Senado ya tiene menú vegetariano y el Congreso incorpora caramelos sin azúcar

ENRIQUE RODRÍGUEZ DE LA RUBIA (EFE)

  • Podemos pidió que el comedor de la Cámara Alta facilitara una opción sin carne.
  • Estos platos están marcados ahora con una uve en la carta.
  • En la Cámara Baja se ha añadido un cuenco con caramelos sin azúcar.

Senado

Si el comedor del Senado marca desde esta semana con una letra uve los platos vegetarianos de su carta, ahora ha sido el Congreso el que ha movido ficha para poner a disposición de los diputados caramelos sin azúcar.

Es una tradición inveterada del Congreso el que a la entrada del hemiciclo haya un cuenco con caramelos de La Pajarita, una clásica tienda de caramelos madrileña que lleva elaborando dulces desde 1852, solo dos años después de que se inaugurara el Palacio de la Carrera de San Jerónimo.

Se trata de unos caramelos algo voluminosos y para los muy golosos que deben su nombre al escritor Miguel de Unamuno, aficionado a la papiroflexia y amigo del creador de esas famosas pajaritas dulces.

Pues bien, en los dos últimos plenos ya no hay dos cuencos con caramelos —uno en cada puerta del hemiciclo—, sino cuatro, dos a cada lado. Se mantienen las pajaritas en su sitio, de naranja, limón, vainilla o violeta, pero a su lado los ujieres del Congreso han colocado otro dos cuencos con caramelos sin azúcar, también de sabores variados, pero con bastante menos historia parlamentaria.

Y es que es un clásico de los plenos que los diputados se den un paseo al recipiente de los caramelos cuando la sesión se alarga más de la cuenta o aprovechen algún receso o una salida al pasillo para deleitar su paladar con una de esas pajaritas, un caramelo que por su tamaño vale por dos.

Es difícil de encontrar algún paseante en Cortes que nunca haya probado uno de esos caramelos envueltos en un fuerte papel blanco, con el que después se puede entretener uno haciendo dobleces durante horas.

Nuevos tiempos en los que el Congreso pone coto al exceso de glucosa de sus señorías y el Senado da facilidades a los senadores vegetarianos.

Unidos Podemos pidió la semana pasada a la Mesa del Senado que facilitara un menú vegetariano en el comedor de la Cámara Alta, demanda que se ha solucionado por parte del servicio de restauración de la institución distinguiendo en la carta con una uve aquellos platos que responden a este requisito.

El comedor de la Cámara Alta ofrece dos menús, uno normal y otro dietético, y el responsable de su confección ha optado por reseñar con una uve en las cartas aquellos platos que son vegetarianos, de manera que el comensal que quiera pueda elegir fácilmente esta opción.

Al igual que el comedor del Congreso, el restaurante del Senado es utilizado por funcionarios y personal de la institución, trabajadores de los grupos parlamentarios, periodistas y buen número de senadores, sobre todo en los días de pleno, cuando más actividad tiene la Cámara Alta.

ENRIQUE RODRÍGUEZ DE LA RUBIA (EFE) Podemos pidió que el comedor de la Cámara Alta facilitara una opción sin carne.Estos platos están marcados ahora con una uve en la carta.En la Cámara Baja se ha añadido un cuenco con caramelos sin azúcar.Si el comedor del Senado marca desde esta semana con una letra uve los platos vegetarianos de su carta, ahora ha sido el Congreso el que ha movido ficha para poner a disposición de los diputados caramelos sin azúcar.Es una tradición inveterada del Congreso el que a la entrada del hemiciclo haya un cuenco con caramelos de La Pajarita, una clásica tienda de caramelos madrileña que lleva elaborando dulces desde 1852, solo dos años después de que se inaugurara el Palacio de la Carrera de San Jerónimo.Se trata de unos caramelos algo voluminosos y para los muy golosos que deben su nombre al escritor Miguel de Unamuno, aficionado a la papiroflexia y amigo del creador de esas famosas pajaritas dulces.Pues bien, en los dos últimos plenos ya no hay dos cuencos con caramelos —uno en cada puerta del hemiciclo—, sino cuatro, dos a cada lado. Se mantienen las pajaritas en su sitio, de naranja, limón, vainilla o violeta, pero a su lado los ujieres del Congreso han colocado otro dos cuencos con caramelos sin azúcar, también de sabores variados, pero con bastante menos historia parlamentaria.Y es que es un clásico de los plenos que los diputados se den un paseo al recipiente de los caramelos cuando la sesión se alarga más de la cuenta o aprovechen algún receso o una salida al pasillo para deleitar su paladar con una de esas pajaritas, un caramelo que por su tamaño vale por dos.Es difícil de encontrar algún paseante en Cortes que nunca haya probado uno de esos caramelos envueltos en un fuerte papel blanco, con el que después se puede entretener uno haciendo dobleces durante horas.Nuevos tiempos en los que el Congreso pone coto al exceso de glucosa de sus señorías y el Senado da facilidades a los senadores vegetarianos.Unidos Podemos pidió la semana pasada a la Mesa del Senado que facilitara un menú vegetariano en el comedor de la Cámara Alta, demanda que se ha solucionado por parte del servicio de restauración de la institución distinguiendo en la carta con una uve aquellos platos que responden a este requisito.El comedor de la Cámara Alta ofrece dos menús, uno normal y otro dietético, y el responsable de su confección ha optado por reseñar con una uve en las cartas aquellos platos que son vegetarianos, de manera que el comensal que quiera pueda elegir fácilmente esta opción.Al igual que el comedor del Congreso, el restaurante del Senado es utilizado por funcionarios y personal de la institución, trabajadores de los grupos parlamentarios, periodistas y buen número de senadores, sobre todo en los días de pleno, cuando más actividad tiene la Cámara Alta.

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