Las lágrimas de Harrison Ford o qué define al ser humano

DANIEL G. APARICIO

  • El próximo 6 de octubre llegará a los cines ‘Blade Runner 2049’.
  • Los protagonistas, Ryan Gosling, Ana de Armas y Harrison Ford, visitaron este martes a Madrid para promocionar la película.
  • Harrison Ford protagonizó un emotivo momento con un pequeño grupo de periodistas de diferentes medios, entre los que se encontraba ’20minutos’.

Harrison Ford

Hace unos días, las agendas culturales de todos los medios nacionales recibieron una cita ineludible: el 19 de septiembre –este martes–, Ryan Gosling, Harrison Ford y Ana de Armas vendrían a España a promocionar Blade Runner 2049, la continuación, 35 años después, de una de las grandes obras de culto de la ciencia ficción.

El secretismo que rodea a la película –nadie en Europa la ha visto aún– y el arrollador carisma de los protagonistas hizo que todos los periodistas de cultura solicitásemos nuestro hueco en las rondas de entrevistas. En principio, debido al poco tiempo y los muchos compromisos de las estrellas, los encuentros estaban limitados a tres mesas redondas de 20 minutos. Por desgracia, la planificación se complicó: Ford y Gosling compartirían mesa y el tiempo sería el mismo.

¿Qué podríamos hacer con tan pocos minutos? A poco que se alargasen las respuestas, era probable que un servidor ni siquiera llegase a preguntar. La entrevista directa (pregunta-respuesta) quedaba descartada, tal vez podría “reportajearse”. Sin embargo, algo sorprendente que nadie esperaba ha permitido contarlo de otro modo, revelándoles a ustedes, los lectores, parte de la trastienda de esta profesión.

Eran las 14.00 h. En el grupo éramos ocho periodistas. Entramos a una sala de un hotel madrileño y esperamos. Las cadenas de televisión ya habían hecho su trabajo (las teles siempre van primero). Llegó Ana de Armas, sonriente, encantadora y con ganas de hablar. Tras marcharse, otra espera.

Al fin entraron los caballeros. Ford aprovechó la primera pregunta para adular a su compañero, “hecho para ese papel”. Pero fue la segunda la que detonó el inesperado suceso. Una compañera le preguntó por el trasfondo de denuncia de Blade Runner. “¿Cree que el filme puede ayudar a concienciar sobre temas como el cambio climático, la superpoblación o el problema de los refugiados?”.

El ya anciano Ford dijo que sí y que le hacía “muy feliz escuchar esa pregunta”. Entonces calló, comenzó a balbucear. Los segundos pasaban. Cinco, diez. Pequeños resoplidos, gemidos leves. Su mano empezó a temblar. No sabíamos dónde mirar, ninguno entendía nada. ¿Por qué nadie hablaba? Reclinó su silla hacia atrás y pareció a punto de caer. Entonces una lágrima recorrió su mejilla. Durante un largo minuto –registrado en la grabadora–, Harrison, ese tipo duro, ese hombre de acción, luchó por contener un torrente de emociones que acabó por desbordarse. Pidió permiso para salir. Cuando volvió, nos explicó qué había sucedido.

“Acabas de justificar mi existencia. Has hecho que me haya sentido útil. Me has hecho sentir como que he formado parte de algo que realmente importa”, explicó el actor.

Denis Villeneuve, el director del filme, construyó Blade Runner 2049 en torno a la premisa “¿qué define a un ser humano?”. Esa era la pregunta que este periodista había planeado hacerle a los actores. El turno nunca llegó, pero las emociones que Harrison Ford compartió con nosotros en esa pequeña sala son probablemente la mejor respuesta que uno podría esperar a esa pregunta.

DANIEL G.

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