La guerra del «streaming» diluye la piratería

Mucho se ha hablado con anterioridad acerca de las consecuencias de la copia pirata de software y contenidos digitales. Los estragos han sido evidentes. La lucha contra este hábito se ha librado con dureza. Muchas personalidades e instituciones han querido abanderar su causa. Pero lo que antes podía representar una lacra ahora da la sensación que ha perdido fuelle. La copia privada de los tradicionales formatos físicos «está desapareciendo» en España. En la actualidad, se ha empezado a imponer el consumo de música y otros contenidos a través de «streaming» en móviles, tabletas u ordenadores. En el último año, solo un 0,9% de los españoles ha copiado un DVD de películas o series, tan solo un 1,6% ha realizado una copia privada de un soporte musical y únicamente un 2,3% ha hecho copias privadas de libros y publicaciones asimiladas. Estas son algunas de las conclusiones del estudio «Cuantificación del perjuicio causado por copia privada en España», encargado por Digitaleurope, asociación que representa a la industria tecnológica en Europa, y Eurimag, asociación que representa a la industria de la imagen y la impresión en Europa. En cuanto a la ficción televisiva, cine y documentales, solo un 0,9% (28 casos) de los 3.000 encuestados hicieron copia de un soporte físico (DVD) en el último año, siendo las series el contenido más extendido. Menos de un 0,6% de los encuestados, en este caso, realizaron una copia privada de una película, serie o documental que habrían comprado si no hubiesen podido realizar una copia. Así, el informe pone de relieve que internet está «cambiando los hábitos de los consumidores» a la hora de consumir contenidos digitales y realizar copias, «una práctica que prácticamente ha desaparecido». Ni siquiera la grabación de televisión o radio digitales que permiten los actuales dispositivos «parecen una amenaza», reza este informe, puesto que el número de grabaciones también resulta muy reducido. En cuanto al contenido musical, solo un 4,1% de los encuestados reconoce haber grabado un contenido musical (programa, videoclip o concierto en directo) en el último año de televisión, práctica que cae a un 0,9% en el caso de la grabación en radio. De esta forma, servicios como Netflix, HBO, Amazon Prime Video, Spotify o Apple Music han contribuido a que muchos usuarios encuentren alternativas legales para consumir contenidos audiovisuales. La mayoría de las compañías tecnológicas que apostado por esta fórmula han aumentado su porcentaje de usuarios en el último año. Pese a todo, la moda de compartir cuenta entre un grupo de amigos puede representar, sin embargo, uno de los mayores obstáculos en su crecimiento exponencial. Otra de las situaciones que se están dando es la alta fragmentación del sector del «streaming», con la aparición de nuevos servicios como el futuro canal de Disney. En el caso de las series, las películas o los documentales, únicamente un 6,8% de los encuestados reconoce haber grabado algún tipo de contenido en el último año a través de televisión digital (no a través de internet). La copia privada de libros y publicaciones asimiladas no es una excepción en esta tendencia y también se aprecia un bajo porcentaje de usuarios que realizan copias (2,3%). Tan solo 69 personas de los encuestados (2,3%) realizaron algún tipo de copia privada de un libro o publicación similar y únicamente un 1,61% del total habría comprado la obra si no existiese la posibilidad de realizar esa reproducción. Este estudio, además, recoge que el número de usuarios que hacen copias privadas de obras protegidas por derechos de propiedad intelectual «es pequeño», por lo que la situación ha cambiado mucho desde que se aplicaron los gravámenes analógicos, apuntan los responsables. Los datos actuales indican que ya no está justificado que el 100% de los usuarios esté obligado a pagar por el comportamiento marginal de una minoría. Poner números al daño El estudio refleja que el daño causado por la copia privada asciende actualmente a 7,3 millones de euros. De esta forma, la recaudación prevista por el actual canon digital supondrá entre 7 y 10 veces más que el daño efectivamente causado por la copia privada en la actualidad. Por el contrario, los dispositivos digitales y la digitalización de las obras creativas permiten a los consumidores acceder a más contenidos legalmente y adoptar nuevos hábitos de consumo, como el «streaming» de música o las películas. Las visualizaciones de vídeos de música a través de YouTube o Vevo, plataformas gratuitas y financiadas con inserciones publicitarias (videostreams), también experimentan una significativa subida del 43,5%, al crecer de 6,5 a 9,3 millones de ingresos generados, según otro informe, en este caso de Promusicae. La paradoja, sin embargo, es que estos «videostreams» sean la principal fuente de consumo de música, pero únicamente se traduzcan en un 18% del total de ingresos por «streaming». Otro estudio reciente, en este caso elaborado por el Observatorio de la piratería y hábitos de consumo de contenidos digitales (abril de 2017), destacaba que la piratería descendió en España en 2016 un 4,2 % respecto al año anterior, lo que supone la primera disminución en diez años. A pesar del cambio de tendencia, en sectores como la música o los libros este porcentaje ha aumentado, como muestra este documento elaborado por la consultora GfK. De acuerdo con los datos presentados entonces, el año pasado hubo 4.128 millones de accesos ilegales a contenidos, un 4,2 % menos que en 2015, por valor de 23.294 millones de euros.

Mucho se ha hablado con anterioridad acerca de las consecuencias de la copia pirata de software y contenidos digitales. Los estragos han sido evidentes. La lucha contra este hábito se ha librado con dureza

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