¿Para qué sirven los chips de inteligencia artificial en los móviles?

Desde que Huawei presentó durante el IFA de Berlín su procesador móvil con inteligencia artificial que ha incorporado al Huawei Mate 10, Apple ha hecho lo propio con su iPhone X con su chip denominado Bionic, y ahora justo previamente al CES, Samsung que no ha querido quedarse fuera, ha anunciado propia propuesta. A todo esto, la pregunta que surge en el aire es si realmente la inteligencia artificial o IA es necesaria, y ésta supone una sustancial mejora de las prestaciones de un teléfono móvil, o es otra maniobra de marketing para vender más teléfonos móviles. El más veterano en este campo, el Mate 10 utiliza esta inteligencia artificial en el reconocimiento de imagen de la cámara de fotos, así sabe cuando el objeto de la fotografía es, por ejemplo, comida, un retrato o la nieve, los ajustes automáticos de imagen son prácticamente perfectos adecuándose a los parámetros ambientales, logrando fotografías de mayor calidad que con el simple automático, casi como si se tratase de un fotógrafo profesional. Según la prestigiosa consultora Gartner uno de los usos de los chips de inteligencia artificial en los móviles, será la de anticiparse a nuestras necesidades, aprender de nuestro comportamiento y anticiparse a él. Cosas como encender la calefacción, calentar la cena o programar una alarma sin tener que apretar un sólo botón o hacer absolutamente nada. Otro de los elementos que potenciará la inteligencia artificial será el de la seguridad. Ya lo hemos visto con iPhone X y la identificación facial, pero las funciones de seguridad no se quedarán ahí. La IA mejorará los procesos de autentificación biométrica, a los que se añadirán nuevos, como la forma de andar o la voz. Los asistentes personales que necesitan la comprensión del lenguaje natural, verán como, además de mejorar considerablemente gracias al aprendizaje profundo, también será capaz de entender las emociones, como la ironía, la tristeza o el enfado, incluso los estados físicos como el cansancio, perfectos para que los fabricantes de automóviles sean capaces de detectar cuándo una persona está cansada al volante, y cuando es necesario procurar descanso. Google ya está probando en su Google Pixel 2 la escucha activa de audio de forma ininterrumpida, ahora sólo lo hace para mostrar el título de la canción que está sonando o para activar su asistente personal. Con la inteligencia artificial esta escucha puede ir mucho más allá, logrando que el móvil pueda reaccionar, por ejemplo, si escucha una llamada de socorro, si percibe que su usuario tiene apnea del sueño o pregunta por un precio en una tienda. Las aplicaciones de la escucha activa son prácticamente infinitas. Por último, por supuesto, la realidad aumentada que ya incluía Apple en iOS 11, y Google, por su parte, en su kit de ARCore para desarrolladores. Estos chips de inteligencia artificial potenciarán todas las aplicaciones de AR y la fusión de contenido digital con el ambiente captado por la cámara de una forma más realista y efectiva. En definitiva, las posibilidades de la inteligencia artificial en los móviles son infinitas, pero todavía está todo por ver. El chip está ahí y serán los desarrolladores de aplicaciones los que le saquen o no partido, es decir, no depende de los fabricantes el éxito o el fracaso de esta tecnología sino que su uso por terceros se convierta en algo masivo.

Desde que Huawei presentó durante el IFA de Berlín su procesador móvil con inteligencia artificial que ha incorporado al Huawei Mate 10, Apple ha hecho lo propio con su iPhone X con su chip denominado Bionic, y ahora justo previamente al CES, Samsung que no ha querido quedarse fuera, ha anunciado propia propuesta. A todo esto, la pregunta que surge en el aire es si realmente la inteligencia artificial o IA es necesaria, y ésta supone una sustancial mejora de las prestaciones de un teléfono móvil, o es otra maniobra de marketing para vender más teléfonos móviles.

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