Para qué sirven los altavoces inteligentes que tan de moda están ahora

Parecía una rara avis cuando en 2015 Amazon se plantó y dijo, «ahí lo tenéis». Se trataba de un pequeño cilindro llamado Echo. Tenía varios botones y, lo más importante, respondía al nombre de «Alexa», software de voz del gigante del comercio electrónico. El dispositivo estaba concebido para devolver información y controlar algunos servicios como un reproductor de música. [Gráfico elaborado por Statista] Corriendo bajo servicios en la nube, la plataforma fue creciendo y, de repente, se convirtió silenciosamente en un verdadero éxito el pasado año cuando, como quedó plasmado en aquella edición de la feria CES de Las Vegas, numerosos fabricantes de hardware decidieron incorporarlo a sus propuestas tecnológicas. Con el hándicap evidente que tiene funciones limitadas y solo entiende un idioma, el inglés, Google ha retorcido todo su ecosistema que ya tenía a disposició y trabajado en los últimos años para parir su propio cacharro de similares prestaciones, Home, el cual integra su propio asistente virtual Assistant. Un programa informático que comprende, mediante un lenguaje natural gracias a algoritmos basados en tecnología «machine learning» o «aprendizaje automático», las peticiones de sus usuarios. Y un aspecto positivo que puede hacer ganar esta batalla al gigante de internet, el software entiende el español y tiene programadas muchas más funciones que su rival. No es extraño que en esta pasada edición de la feria de Las Vegas se haya exhibido su paseo triunfal como gran protagonista. Assistant estará incorporado en numerosos productos tecnológicos como relojes inteligentes, electrodomésticos, televisores, ordenadores o coches. Un escenario que se contrapone con las dificultades que atraviesa Apple en este terreno. Pese a ser uno de los pioneros en apostar, en 2011, por su propio asistente de voz, Siri, se encuentra en la actualidad relegado a un segundo plano. Y su propio altavoz inteligente, llamado HomePod, ha retrasado su lanzamiento y no se espera hasta mitad de este mismo año. Un tiempo impredecible pero demasiado prolongado para el mundillo de la tecnología donde los cambios se producen con mucha celeridad. Posibilidades para las compras Los asistentes de voz, aunque todavía falta hacer un mayor esfuerzo en mejorarlos, han empezado a llegar a la sociedad y las previsiones son muy optimistas. Sus potenciales son muy amplias, incluso también a nivel de consumo de productos y de comercio electrónico. De hecho, un reciente informe del Instituto de Transformación Digital de Capgemini titulado «Conversational Commerce: Why Consumers Are Embracing Voice Assistants in Their Lives» arroja luz sobre el uso de estos asistentes de voz que hacen los consumidores, así como de las oportunidades que esto brinda. Y las conclusiones son muy interesantes. El 51% de los consumidores ya utilizan estos programas informáticos y la gran mayoría lo hace a través de su «smartphone». Una cuarta parte de los encuestados prefiere utilizar un asistente digital a una página web o una «app», según el informe, una cifra que se disparará al 40% en tres años. También hoy día, uno de cada cinco prefiere utilizar el asistente virtual en lugar de visitar una tienda o una sucursal bancaria, y esta cifra ascenderá a un tercio en dicho periodo. Aquellos que hoy día ya utilizan los asistentes de voz, están realizando un 3% de sus compras a través de ellos, pero se espera que esta proporción ascienda al 18% en un trienio, reduciendo el peso que tienen las tiendas físicas y las páginas web en el paquete de canales de compra del consumidor (hasta un 45% y un 37%, respectivamente). Si bien el consumo de música vía «streaming» y la búsqueda de información son los usos más frecuentes de los asistentes de voz, más de un tercio de los consumidores (35%) los ha utilizado también para comprar productos de alimentación, limpieza y ropa; un 34% para pedir comida y un 28%, para solicitar un taxi, entre otros. Asimismo, el 28% los ha utilizado alguna vez para cursar un pago o un envío de dinero, aunque el 44% está interesado en utilizarlos para realizar operaciones bancarias, a tenor de las posibilidades tecnológicas que se vislumbran. En efecto, estos altavoces inteligentes que empiezan a observarse en las presentaciones y ferias de las principales marcas de tecnología aún no han demostrando que es un producto de ventas masivas, pero sin lugar a dudas tienen suficiente potencial como para que en los próximos años se extiendan en los hogares como centros neurálgicos del salón. Todo gracias al impulso que van a tomar todos esos dispositivos que se enmarcan dentro de la llamada «Internet de las Cosas». Altavoces, solo para música Pero, básicamente, para qué sirven, qué van a aportar a los consumidores. Es más, qué uso se le están dando en la actualidad a estos aparatos. Pese a que los altavoces inteligentes ofrecen miles de funcionalidades complementarias a las de los altavoces tradicionales, su uso como reproductor de música todavía predomina. Según una encuesta de Edison Research y NPR, el 68% de los estadounidenses asegura que los usa simplemente para escuchar música, siendo esta la opción preferida entre las posibles. A esta opción le siguen conocer la información meteorológica (58%), otras cuestiones generales como conocer la cartelera o la fecha de nacimiento de una persona famosa (52%). También cobra relevancia el uso como servicio de información para conocer las noticias del día (un 45%), lo que demuestra que las empresas de medios de comunicación tienen un filón a explotar en los próximos años, aunque también tiene interés como cronómetro, reloj o alarma (43%). Uno de los grandes desafíos a superar es, de verdad, servir como centro de control del resto de aparatos electrónicos, una realidad que por ahora se emplea en el 33% de las ocasiones.

Parecía una rara avis cuando en 2015 Amazon se plantó y dijo, «ahí lo tenéis». Se trataba de un pequeño cilindro llamado Echo.

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